PATRIMONIOS INMATERIALES

El Ministerio de Cultura y Observatorio del Caribe Colombiano concentran recursos humanos, técnicos, financieros y de gestión para evaluar los avances en la política de salvaguarda de las manifestaciones declaradas Patrimonio, y de aquellas en proceso de inclusión, de la región Caribe colombiana. La propuesta busca propiciar y desarrollar espacios participativos que permitan apreciar el estado de dicha política y la facilitación de sus procesos de construcción colectiva en áreas y manifestaciones culturales en los departamentos del Magdalena, Atlántico, Cesar, Sucre y Córdoba.

De acuerdo a los principios de la Convención de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (UNESCO 2003/ Ley 1036 de 2006), el Ministerio de Cultura de Colombia ha formulado una política pública sobre el Patrimonio Cultural Inmaterial. La Política del PCI obedece a la necesidad de salvaguardar la inmensa riqueza contenida en el Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación, que se expresa en la diversidad de las lenguas habladas en el territorio nacional, en las narraciones y expresiones de la tradición oral, en la memoria colectiva de las comunidades de las regiones y localidades, en las fiestas y rituales, en las diferentes tradiciones artísticas, artesanales y culinarias del país, entre otras.

La salvaguardia de estos Patrimonios es un compromiso del Gobierno con la Nación frente a los procesos de cambio, que, en ocasiones, se traducen en pérdidas del PCI por desvalorización social, es decir, pérdidas de referentes culturales y de uso. Por lo que se detallan planes especiales de trabajo para cada manifestación: el Espacio Cultural de Palenque de San Basilio, el Espacio Antropológico del Carnaval de Barranquilla, la Música Vallenata Tradicional del Caribe colombiano, los Cuadros Vivos de Galeras (Sucre), el Tejido de Caña Flecha, Cartografía Cultural Ette Ennaka (pueblo indígena Chimila), la Semana Santa en Ciénaga de Oro, “Back to revival” (música, canto y danza en las islas de Providencia y Santa Catalina).

Palenque de San Basilio fue declarado Bien de Interés Cultural en 2004, debido a las especificidades de la cultura palenquera expresadas en una diversidad de manifestaciones, entre las cuales cabe destacar su lengua, la organización social basada en grupos de edad, los rituales fúnebres y la medicina tradicional, entre otros. A esta decisión la siguió, en 2005, su declaración como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, y su inclusión en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la nación, en 2009.

Por sus particularidades culturales, Palenque ha sido un emblema del patrimonio cultural inmaterial de Colombia, donde se han llevado a cabo por primera vez varios de los procesos asociados a estas declaratorias, como el Plan Especial de Salvaguardia, del cual se realizó un piloto en la comunidad. El objetivo actual es adelantar los procesos investigativos y participativos necesarios para la elaboración del Informe UNESCO 2014 y el Informe Nacional, y ejecutar los proyectos priorizados por el Plan Palenque Global, para lo cual se diseña una metodología de investigación incluyente, en conjunto con un grupo de investigadores palenqueros, que permita recoger el proceso que ha experimentado el Espacio Cultural de Palenque de San Basilio a partir de la declaratoria nacional en 2004 e internacional en 2005, hasta la actualidad, en términos de las acciones de salvaguardia y de las diversas visiones de los grupos de actores al interior de la comunidad.

 

“El cultivo, procesamiento y comercialización del Tejido de la Caña Flecha se constituye en el principal sustento de la etnia Zenú, ubicada en las sabanas de Córdoba y Sucre, especialmente concentrada bajo la categoría de resguardo anexo al municipio de Tuchín. La producción artesanal de la caña flecha es una de las manifestaciones más representativas de esta cultura en el ámbito nacional, así como su manufactura, reconocida internacionalmente. Sin embargo, es necesario adelantar el proceso para presentar la solicitud de ingreso del Tejido de la Caña Flecha a la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de Colombia, para lo que se realizará un diagnóstico local participativo sobre su uso y significado en las comunidades del municipio de Tuchín, a través de una metodología de construcción colectiva que permita generar un espacio de reflexión sobre esta manifestación.

Los Cuadros Vivos, por su parte, son una manifestación cultural de los habitantes del municipio de Galeras (Sucre), que consiste en composiciones plásticas escenificadas por los mismos galeranos. Hace mucho tiempo dejó de ser una expresión atada a localismos, ya que no se reduce a una sola temática; se inspira, por el contrario, en la vida cotidiana, pero también en una gran diversidad de temas políticos, históricos, religiosos, sociales, culturales, ambientales, nacionales e internacionales, recurriendo a la sátira y al drama.

En 2013, los Cuadros Vivos de Galeras fueron incluidos en la Lista de Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la nación. Por esta razón, durante el 2014, se propusieron acciones que contribuirían a la consecución de los objetivos propuestos en el Plan Especial de Salvaguarda. Entre estos objetivos se encuentran dos que se busca priorizar: primero, el fortalecimiento del Consejo de Salvaguardia de la manifestación, conformado por los actores más representativos, el cual no tiene desarrollada su capacidad de gestión y toma de decisiones, por lo cual se considera de especial interés contribuir al desarrollo de las mismas; segundo, promover la recreación de los Cuadros Vivos en otros espacios y épocas del año, tales como las semanas culturales de los centros educativos y otras celebraciones a lo largo del año.

El Espacio Antropológico del Carnaval de Barranquilla fue proclamado por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad (2003). Después de haberse cumplido diez años esta Declaratoria, se hizo necesaria, según los compromisos asumidos con la UNESCO, la elaboración de un informe que recogiera todas las acciones de salvaguarda llevadas a cabo durante este tiempo, y que comprendiera las visiones de los diversos actores involucrados en el Carnaval. A partir del Decreto 2941 de 2009, no obstante, no ha sido posible adelantar de forma exitosa la elaboración del Plan Especial de Salvaguardia. Por esta razón, se lleva a cabo una asesoría a la elaboración del PES del Carnaval de Barranquilla, en conjunto con la Alcaldía de Barranquilla, encargada de establecer las acciones para adelantar este proceso que se nutrirá de la metodología de investigación participativa necesaria para la elaboración del Informe UNESCO.

Dada la importancia de La Música Vallenata Tradicional para la identidad cultural del Caribe colombiano, y el hecho que en las últimas décadas ésta ha sufrido un proceso de descontextualización y aislamiento que ha debilitado su función social, en el 2013 se realizaron las acciones necesarias para incluir a esta manifestación cultural en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial, así como el Plan Especial de Salvaguarda. Esta propuesta presenta las acciones que se adelantaron durante el 2014 para la creación de espacios de valoración y de apropiación de la manifestación al interior de las comunidades de la región Caribe, así como para el fortalecimiento de los entes de gestión, seguimiento y control estipulados por el PES.

 

La propuesta que se presenta pretende, desde estrategias metodológicas de recopilación de la oralidad, participativas y colectivas, construir con los Mayores Ette Ennaka la historia de los recorridos de su pueblo por la tierra, e identificar los lugares comunes que produzcan insumos en su proceso de autodeterminación, que contribuyan a la consolidación de su plan de vida y que permitan enriquecer el inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial del Municipio de Sabanas de San Ángel y la región Caribe. Se trata, así mismo, de sistematizar y aprender de la experiencia histórico cultural, de la resistencia y la permanencia de los pueblos indígenas frente a las diferentes acciones de segregación, exclusión, reducción e integración de la historia “occidental”; propiciar la oportunidad de dialogar la historia, del caminar por la misma, elaborando mapas de sentido, significados y sentimientos que consolidan identidades propias en la construcción de una nación multiétnica y pluricultural. Es convalidar las palabras Ette Ennaka que les ha permitido su ser, existir y vivir en el mundo actual.

 
 
Carnaval de Barranquilla: Patrimonio Inmaterial
 
 

El Carnaval de Barranquilla, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el 2003, se constituye como toda una expresión de la heterogeneidad cultural del Caribe colombiano, donde se recogen las influencias de grupos humanos diversos sin importar su origen: un escenario festivo en el cual se exorcizan simbolicamente la inequidad, la discriminación y la exclusión social, económica y cultural.

Aunque la ciudad de Barranquilla es el epicentro del Carnaval, diversos investigadores coinciden en que su origen se remonta al periodo colonial, y que es fruto de los aportes de los distintos carnavales que tenían lugar en las ciudades de Cartagena, Mompox y Santa Marta. Estos carnavales nutrieron la fiesta popular en la que todos encuentran un espacio para proyectar sus identidades, tanto inmigrantes del interior como aquellos provenientes de otros países, de otras visiones de mundo.

 

En el Carnaval de Barranquilla se encuentran elementos particulares y distintivos: la reina que preside los festejos y su acompañante, el rey Momo; ritmos locales, bailes en clubes, casetas multitudinarias, verbenas barriales, la Batalla de las Flores; agrupaciones de cumbia, danzas de congo, garabato, mapalé, son de negros; máscaras zoomorfas artesanales: toros, tigres, chivos, micos, burros, guacamayas. El Carnaval proporciona sentido de pertenencia y convierte en acervo colectivo la tradición folclórica transmitida por generaciones en el seno de familias de bajos ingresos. En un país afectado por la violencia, deviene en espacio excepcional de tolerancia y convivencia pacífica, y ha sido incluso motivo de inspiración para escritores, cineastas, artistas plásticos y fotógrafos.

El desarrollo del Carnaval de Barranquilla, visto en función de contextos urbanos y sociales que se modifican, supone asumirlo como un fenómeno dinámico con enormes retos de adaptación y orientación estratégica en la era de la globalización. Hay tendencias que pugnan por una fiesta participativa, relajada y descentralizada, y otras que la desean más mediática —es decir, regulada, cronometrada y concentrada—, con miras a proyectarla al mundo como un evento de interés global. Pero por encima de esto, siempre se destaca su carácter puramente regional, sin la cual no contaría con la dimensión y riqueza que hoy posee.

 
Festival Vallenato
 
 

En el 2014 la música vallenata tradicional del Caribe colombiano fue incluida en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la nación. Desde varias décadas atrás ya era un referente indiscutible de la identidad nacional, específicamente de la caribeña. La declaratoria es un reconocimiento a los autores, intérpretes, verseadores, trovadores, dinastías de portadores, estudiosos y gestores que han hecho de esta expresión un símbolo cultural del mestizaje, remontado a los orígenes de las diversas culturas del país. La música vallenata ha venido creciendo en cada uno de los municipios del Cesár y La Guajira desde los años 60, hasta llegar a consolidar festivales como el de la Leyenda Vallenata (Valledupar) y el de Cuna de Acordeones (Villanueva, La Guajira), dos de los que más influencia y reconocimiento tienen en el país.

 

El principal y más importante escenario social para la salvaguardia de la música vallenata son sus festivales. En Colombia existen aproximadamente 65 de ellos, concentrados no sólo en la región Caribe, sino también en la zona andina y del Pacífico. En departamentos como Antioquia, Santander, Valle del Cauca y Boyacá estos festivales han mantenido por años sus tarimas y dado lugar a nuevos espacios de intercambio cultural, a pesar de las dificultades políticas y económicas que enfrentan.

Con el objetivo de promover la ejecución del Plan Especial de Salvaguardia de la Música Vallenata Tradicional, el Ministerio de Cultura ha financiado dos proyectos priorizados: el Festival de Vallenato al Parque y el Congreso Nacional de Festivales, trabajo que contó con el apoyo del Observatorio del Caribe Colombiano y del Clúster de la Cultura y la Música Vallenata. Una de las consecuencias más relevantes de ello ha sido la creación de la Red Nacional de Festivales Vallenatos, cuya finalidad es hacer frente a problemas y compartir modelos de trabajo y experiencias que puedan enriquecer la labor de todos.

Es importante apoyar el desarrollo del Plan Especial de Salvaguarda de la Música Vallenata y promover su ejecución en los ámbitos local y regional para que sean los mismos gestores de la manifestación quienes la salvaguarden con sus propias estrategias, esfuerzos y anhelos, como expresión artística que es.

 
Cuadros Vivos de Galeras
 
 

“Diosas” y “diosos”. Así son llamados, según la tradición religiosa del Caribe colombiano, los actores que posan inmóviles durante largo tiempo para escenificar y dar vida a las composiciones plásticas conocidas como Cuadros Vivos de Galeras, que tienen lugar en el departamento de Sucre, en el marco del Festival Folclórico de la Algarroba, durante el mes de enero. Declarados como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la nación, los Cuadros Vivos son una manifestación artística colectiva en la que participa la mayor parte de la población (equipos conformados por familias o por habitantes de una calle completa), y transforman a Galeras en una galería de arte, con representaciones teatrales que establecen relación con el performance, el happening, las instalaciones, las intervenciones en espacio público, el body art o el tableux vivant (pintura viviente), y cuyos temas van desde la tradición religiosa católica hasta algunos motivos de la vida cotidiana.

 

No son cuadros estáticos o silenciosos, sino una reelaboración dinámica, con elementos de la simbología del arte contemporáneo, ilusiones ópticas y sonoras que pueden llevar meses de arduo trabajo. Entramado que encuentra su común denominador en lo comunitario, en la solidaridad, en el trabajo de equipo, y sobre todo, en la autogestión de los galeranos. Puede decirse que acaso la singularidad sea una de sus principales virtudes: no se dan en ningún otro sitio de la geografía nacional colombiana. Desde sus orígenes religiosos (“Vestir reyes”, como se llamaba antaño a estas festividades) han saltado hasta la irreverencia y la sátira. Los Cuadros Vivos de Galeras actualmente son aprovechados también con fines pedagógicos, enfocándose especialmente en el desarrollo de proyectos educativos innovadores para niños y jóvenes (los estudiantes puedan recrear su experiencia lectora en el diseño y elaboración de un Cuadro Vivo, adaptando, por ejemplo, obras literarias a su experiencia artística más cercana). En homenaje a los Cuadros Vivos, el Ministerio de Cultura escogió en 2012 a Galeras como sede de la Mesa Regional del Caribe, convocada para el Plan Nacional de Cultura.

 
Semana Santa en Ciénaga de Oro
 
 

El territorio conocido como Ciénaga de Oro (Córdoba) fue fundado en 1746. Previo a ese momento, su devenir histórico se vincula a los procesos coloniales de la antigua Provincia de Cartagena, a la que pertenecía todo el Valle del Sinú, y las referencias a estas etapas tempranas tienen sus fuentes en dos hechos específicos: la difusión del catolicismo y los rituales de Semana Santa, desde las costas del mar Caribe hacia el interior del país, por parte de las incursiones españolas en el siglo XVII.

Esta tradicional celebración religiosa, heredada de la Colonia e inicialmente liderada por las autoridades eclesiásticas del catolicismo, ha sido apropiada como práctica cultural por la población civil del municipio de Ciénaga de Oro, por sus características, su historia y su amplio arraigo en la comunidad orense y en el Caribe colombiano. Con su ritual litúrgico y procesional, la Semana Santa de Ciénaga de Oro forma parte de una tradición que pueden describir y recordar bisabuelos, abuelos, padres e hijos. Tradición que es vista como un evento aglutinante, de un fuerte referente histórico y contemporáneo, y producto de la transmisión oral del conocimiento

 
 
La tejeduría Zenú
 
 

Existe un fuerte vínculo entre la tierra y la supervivencia del pueblo Zenú que permite comprender la importancia del conocimiento tradicional asociado a la tejeduría de la fibra de caña flecha o “tejeduría Zenú”, manifestación cultural y saber práctico que cohesiona al Resguardo Indígena de San Andrés de Sotavento (RISAS) como comunidad. Una manifestación de carácter colectivo que tiene su razón de ser en la destreza que, desde la época prehispánica, adquirieron los indígenas zenúes para la manipulación de diversas plantas y fibras: caña flecha, enea, palma de iraca, entre otras. Este quehacer artesanal es llevado a cabo por los últimos descendientes zenúes, quienes continúan siendo portadores de un amplio conocimiento sobre el universo, técnicas ancestrales de siembra y cosecha, manejo de plantas y fibras naturales y elaboración de objetos artesanales, así como ritos fúnebres y la orfebrería, cuya herencia cultural pervive y es la base actual de la economía familiar de los indígenas del RISAS, transmitida de generación en generación hasta el presente.

 

Desde muy pequeños, niñas y niños aprenden de sus padres el proceso de producción y transformación de la fibra de caña flecha (Gynerium sagitatum), largo proceso que va desde el sembrado hasta el trenzado, el arte final. Así, con el paso de los años, y con la familia como epicentro de la manifestación, los infantes adquieren el conocimiento ancestral y lo perfeccionan hasta edades más maduras. El proceso de producción y transformación de la caña flecha implica una dinámica generalmente familiar, en cuyo aprendizaje no existen momentos específicos. Herencia que se da de forma natural en la cotidianidad a través de la tradición oral y en el proceso habitual a lo largo de la vida de un integrante de la comunidad.

En la actualidad esta manifestación busca ser postulada para su inclusión en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial en el ámbito Nacional. La tejeduría a base de la fibra de caña flecha en su conjunto, como práctica, saber y oficio, contiene elementos de enorme valor simbólico por su significado social y su rol como manifestación perpetuadora de las tradiciones de los antiguos zenúes, así como de la memoria colectiva e identidad de quienes la recrean. Los dos elementos fundamentales sobre los que reposa la tejeduría, y aquellos que son susceptibles de ser patrimonializados, son el conocimiento y las técnicas tradicionales asociadas a la tejeduría a base de la fibra de caña flecha. Se hace determinante definir que la manifestación cultural que se espera sea declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación es el conocimiento y las técnicas tradicionales asociadas a la Tejeduría Zenú, pues son ellas las que contienen el carácter patrimonial que salvaguardar.